Planes

Un día de mar

Mujer con sombrero y mochila sentada sobre unas rocas, mirando al mar.

Un poco de sol, ropa fresca y ninguna prisa por volver.

Hay días que no necesitan demasiados planes. Solo decidir hacia dónde tirar, preparar una bolsa y salir de casa.

El mar hace el resto.

  • Duración: todo lo que quieras
  • Mejor momento: por la mañana
  • Imprescindible: bañador + toalla + algo rico
  • Nivel de planificación: media ☺

El plan

Todo lo que necesitas cabe en una bolsa.

Busca una cala, una playa que te guste o ese rincón junto al mar al que siempre dices que quieres volver.

No hace falta que sea el lugar más espectacular del mundo. A veces basta con una playa que conozcas bien, un sitio donde dejar la toalla y unos cuantos metros de mar por delante.

Si puedes, llega pronto. Cuando la arena todavía no quema, hay sitio para elegir dónde ponerse y el día parece mucho más largo.

Deja las cosas, quítate las sandalias y ve directa al agua.

Si has traído las gafas de buceo, póntelas. Nada un rato y mira qué hay debajo. Aunque no haya peces de colores ni un fondo espectacular, hay algo especial en sumergirse y escuchar cómo todo cambia de sonido.

Después vuelve a la superficie, aléjate un poco de la orilla y haz el muerto. Brazos abiertos, cara al sol y el cuerpo siguiendo suavemente el movimiento de las olas.

No hay mucho más que hacer. Y esa es precisamente la gracia.

Nada un poco si te apetece. No hay nada más meditativo que escuchar el ritmo de la respiración al hacer un poco de crol. Además que se agradece el ejercicio.

Vuelve a la arena, túmbate en la toalla, deja que el sol haga lo suyo y abre ese libro que llevas semanas diciendo que vas a empezar. Quizá leas veinte páginas. Quizá dos. Da igual.

Cuando entre el hambre, abre la bolsa. Agua fresca, y esa Barcelonia que metiste antes de salir de casa. Cómetela mirando al mar.

¡Ahora, sí!

Qué llevar

  1. Algo fresco para beber
    Agua fría, limonada, té helado… lo que te apetezca.
    Si vas a pasar unas cuantas horas fuera, una botella térmica es de esas cosas que agradeces haber metido en la bolsa.
  2. Una buena toalla
    Cuanto más grande, mejor.
    Para tumbarte, secarte después de un baño o improvisar una pequeña parcela frente al mar que durante unas horas será toda tuya.
  3. Algo para leer
    Ese libro que lleva semanas esperando en la mesita.
    La playa tiene una habilidad especial para conseguir que por fin lo abras.
  4. Tu Barcelonia
    Métela en la bolsa antes de salir.
    Después de un baño, cuando llevas unas horas al sol y empieza a entrar hambre, te acordarás de ella.
  5. Y poca cosa más
    Bañador, protector solar, gafas de sol, quizás unas gafas de buceo.

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